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Futbol - Fútbol Mayor

NUNCA HUBO GRIETA

 

Semanario Pasión nos brinda una excelente nota a Santiago Raymonda en su vuelta a nuestra Institución...
 
Santiago Raymonda, así, se refirió al regreso al club de sus amores después de una extensa y exitosa etapa como futbolista profesional. De visión clara y siempre a paso firme, Patito dio su parecer sobre la actualidad y se animó a hablar de todo.´
 
Fuera de los límites del alambre Santiago Raymonda siempre se muestra pensante, deja en claro su mirada y también da lugar para la autocrítica. Hoy, a sus 38 años, ya casi se encuentra en esa etapa de balance final, donde es consciente de lo que puede aportar, hasta donde puede dar y cuáles serán sus pasos a seguir. Fiel a su estilo, el laureado enganche en el fútbol profesional que cumple el sueño de volver al club que lo vio nacer, habla a pecho abierto, sin mezquinarle a nada.
 
Entre los testimonios más destacados, el Patito manifestó su alegría por estar de regreso en Centenario y el desafío que supone pelear bien arriba, pero a la vez, la satisfacción de compartir plantel con amigos entrañables como Bruno Lastra y Matías Pavoni, y en ese aspecto, se refirió al fluido trato que mantiene con Danilo Gerlo. Además, dijo sentir que puede aportarle más al equipo desde lo futbolístico y se refirió a su relación personal con el entorno de la entidad auriazul, asegurando que su vuelta en el contexto de la presidencia de su primo Carlos es una mera coincidencia y que si bien tuvo diferencias con anteriores dirigentes, eso nunca afectó a su vínculo afectivo para con el León.   
 
¿Cómo estás viviendo esta vuelta a la Liga, cuando casi estaba descartada esa posibilidad?
 
-Muy contento porque uno quiere al club, yo aprecio mucho a la institución. Mi familia siempre me inculcó ese amor. Para mí no fue una decisión fácil de tomar, tenía que primero acomodarme y después tratar de volver al ritmo (futbolístico), ver primero cómo podía realizar una pretemporada y evaluar de qué manera me sentía. Además de eso tenés que estar siempre bien de la cabeza y desde lo técnico. Por ahí he tenido sensaciones encontradas, porque muchas veces te encontrás con gente malintencionada. Yo siempre digo que vine a aportar y para ayudar al club. Más allá de eso esto es futbol, pero vivimos en una sociedad que no está del todo bien.
 
¿Hubo entonces otras cuestiones que analizaste o sólo estas referidas a personas malintencionadas?
 
-No, solamente esas. Considero que me ha tocado jugar en el profesionalismo, y le estoy eternamente agradecido al fútbol. Pienso que me ha dado mucho más de lo que verdaderamente he merecido. Sé que he tenido mucha disciplina y mucho profesionalismo, y eso me ha ayudado para conseguir cosas importantes, pero fundamentalmente lo que me hacía un poco de ruido antes de volver eran este tipo de cosas. No pienso que por jugar en otros lugares venga a ser menos o más a esta liga, eso ni se me pasa por la cabeza, amo al fútbol y amo a la competencia porque es lo único que se hacer. Es por eso que intento darle una mano a Centenario y a los más chicos que intentan evolucionar y crecer. De cualquier forma, siempre que llegas al club hay objetivos, y en el caso de Centenario es el de jugar una final y de poder ganarla.
 
¿Sentís que están para campeón?
 
-Yo creo que sí, pero todos tienen grandes jugadores, la mayoría de los equipos. En el mano a mano se terminan las estadísticas y todo tipo de cosas, todos a principio de año se preparan para pelearlo. Nosotros nos diseñamos para llegar a la final y después ahí puedes perder o ganar. Corrigiendo falencias y puliendo virtudes yo creo que podemos tener un lugar en la final.
 
Desde 2004 Centenario no es campeón, ¿Te moviliza esa situación?
 
-Sí, pero no únicamente, porque sé que estoy acá por un año y yo vengo a ayudar en todo lo posible, en enseñarles algo desde lo futbolístico, que se afiancen a la primera división, pero también inculcarle valores como el respeto. Uno por más sangre que le corra por las venas debe ser pensante y no responder, eso deben aprender ellos.
 
Te pasó en dos oportunidades de toparte con hinchas malintencionados
 
-La verdad que no creí que eso podía pasar, pero son cosas que me tocaron vivir, no por mi porque yo tengo pensado seguir hasta el final, pero creo que no hay necesidad de que pasen esas cosas. Es parte de la sociedad en la que estamos, gente no mal educada, pero sí que aprendió poco de la educación que le dieron, mal aprendidos, no mal educados.
 
Desde que te fuiste, solo queda Bruno Lastra hoy en el equipo, ¿Cómo influye eso?
 
-Uno siempre quiere tener gente conocida. Cuando me fui del club los chicos que están hoy tenían tres años, conozco más a los padres que a los chicos en sí. Bruno y Matías (Pavoni) han sido un bastión importante para mí en la toma de la decisión, son amigos que me conocen. Sólo tengo cuatro amigos en el futbol y Matías es uno de ellos. No fue un requisito pero si ayuda mucho en el día a día, en los partidos y en la enseñanza.
Pavoni llegó como quinto refuerzo, pero hoy todos hablan de él.
 
-Si, pero eso no me extraña en absoluto, nadie dudó de que viniera, cuando lo conocieron en profundidad se dieron cuenta primero la calidad de gente que es, como ser humano y luego también como jugador. Como colabora y la forma de ser un espejo para los más jóvenes, yo también sigo aprendiendo de él. Estoy contento porque nos viene a dar una mano importante, ojalá podamos disfrutar de él por largo tiempo más.
 
Tuvo algo que ver que tu primo Carlos sea el presidente, ¿O es mera coincidencia?
 
-No, fue sólo coincidencia, jamás me ha mencionado la intención de que yo regrese al club. Las charlas que tenemos son de familia y del entorno familiar. Lógicamente que él deseaba que vuelva en algún momento, pero no tiene nada que ver en esto, el apellido queda de lado y siempre el club es lo más importante por encima de todo. Lógicamente que compartir un año, él como dirigente y yo como jugador, es un orgullo familiar.
 
La familia fue otro bastión importante en tu decisión.
 
-Sí, en reiteradas oportunidades me han apoyado, han estado conmigo y me han tolerado un montón de cosas, por como vivo el fútbol para mí siempre hay un solo resultado, y es obvio que esto no es así.
 
¿Te definís como un cabrón?
 
-Yo creo que dentro de la cancha sí. A mí no me gusta perder a nada y muchas veces hasta juego enojado. De todas formas yo me considero buena gente, porque nunca juego a la trampa, nunca quiero sacar una ventaja, pero nada más que esto y siempre queda dentro de la cancha.
 
¿Cómo es tu relación con los más chicos y el cuerpo técnico?
 
-Excelente, siempre absolutamente muy respetuosos. El DT (Walter Grazziosi) es extremadamente abierto, tenemos un ida y vuelta ideal, donde él escucha mucho al jugador. Ojalá podamos ser protagonistas o llegar lo más alto posible en este primer torneo, la clasificación está.
 
¿Se puede prolongar tu estadía?
 
-Lógicamente que uno se va enganchando, cuando la pelota gira una se entusiasma, creo que eso me va a pasar siempre, uno nunca deja de ser jugador, mas allá de que lega un tiempo en que no lo podes desarrollar más. Todo va a depender de como termine el año, de cómo termine uno. Se hace demasiado largo, y para estar en lo más alto hay que estar bien y entrenarse todos los días, hasta en los días posteriores, donde jugar entre semana me pegó una paliza bárbara. El fixture fue algo desprolijo pero se dio así, pero hoy con 38 años no es sencillo recuperarse en el corto plazo.
 
¿Estas cumpliendo con tus expectativas individuales?
 
-Yo creo que todavía puedo dar un poco más, y evolucionar dentro de lo que es nivel de juego. Nunca me quedo con lo que di, hasta el equipo mismo pienso que todavía tiene más potencial para dar. A partir del partido de visitantes con Godeken empezamos a tener esa búsqueda de la identidad, a partir de ahí, me parece que el equipo fue en alza. Tenemos cosas para corregir, obvio, porque después, durante los playoffs no tenés demasiado tiempo para modificar, pero yo todavía quiero seguir creciendo y dar un poco más. Probablemente hoy no se me venga al reflejo el mejor partido que tuvimos en el torneo, con Independiente no existe esa diferencia, se dio un partido raro. 
 
¿Hay algún punto de comparación entre lo de hoy y aquel equipo memorable del 2000?
 
-Yo creo que son dos historias distintas, dos épocas en donde probablemente el grupo de jugadores sea diferente. Aquel fue un equipo demoledor que sabías que donde pisabas, ganabas. El equipo tenía ese furor de que en cualquier momento al partido se lo llevaba. Este equipo todavía está en la madurez, todavía debemos seguir creciendo y tratar de intensificar la idea que propusimos en un principio, es un equipo que se va encontrando.
 
¿Vas a ser entrenador en el futuro?
 
-Me gusta mucho, hoy la cabeza está más enfocada a la familia; pero decididamente creo que me voy a inclinar para ese lado. Cuando concluya el torneo con Centenario voy a tratar de ponerme a tono con eso, de estudiar un poco más, y cuando me toque, estar a la altura.
 
¿Centenario puede ser el lugar para empezar?
 
-Yo creo que no, que es muy difícil, quiero darle esto como jugador, colaborando y sumando desde otro lugar.
 
¿Esperabas poder enfrentarte con Danilo Gerlo es esta vuelta a la Liga? Es uno de los pocos amigos que te dejó el fútbol profesional.
 
-Con Danilo somos muy amigos. Él me manifestó que estaba muy lejos, y que estaba en otra etapa, yo creo que eso es lógico al vivir en Buenos Aires y no poder estar en ese día a día. Prácticamente hablo con él tres veces por semana, pero hablamos de la vida, y también de fútbol. Él es muy inteligente y me ha dado muchísimos consejos. Danilo es cabrón como yo, y es un gran amigo, lo admiro y lo respeto mucho.
 
¿Qué querés decirle a la gente de Centenario?
 
-Puedo expresarle el agradecimiento y darle siempre las gracias en todo. Cuando estoy por el club solo tienen palabras de agasajo para conmigo. Les pido que sigan acompañándonos y que se identifiquen con este equipo, ojalá en la cancha nosotros les regalemos eso que ellos van a buscar. Decirles gracias y a fin de año darle eso que ellos esperan.
 
¿Este regreso termina de cerrar la grieta?
 
-Yo creo que nunca hubo grieta, hoy a la distancia uno entiendo lo que en su momento la gente defendía. Yo al club lo quiero y nunca va a haber grieta, mis amigos son todos del club y siempre le voy a estar agradecido, mas allá de las diferencias que había en su momento con la gente que lo manejaba.